1949 - Actualidad

Quinta Etapa


díaz pardoIsaac Díaz Pardo y Luis Seoane

Seoane Díaz PardoSeoane y Díaz Pardo en la fábrica de O Castro

complejoVista Complejo Sargadelos

produccionPlanta de Producción de Cervo

toxoInspiración Decorado Toxo Color

buguinaBuguina

O CASTRO DE SAMOEDO
Previamente a la inauguración en 1970 del nuevo SARGADELOS en Cervo (Lugo), Isaac Díaz Pardo inicia en 1949 en Sada (A Coruña), cerca de un castro celta, un taller cerámico que acaba convirtiéndose en el complejo industrial de Cerámica do Castro.

Luego de experimentar técnicas y diseños diferentes, Díaz Pardo y sus colaboradores optaron por reproducir, en series muy limitadas, figuras originales de artistas plásticos, utilizando tierras gallegas de la Mariña Lucense, con las que se obtenía una pasta fina, translúcida de gran dureza y blancura, que aportaban gran calidad y blancura a la porcelana.

La inquietud empresarial y artística de Isaac Díaz Pardo lo llevó a iniciar en Argentina experiencias cerámicas, lo que le permitió contactar con exiliados gallegos, entre los cuales destacó el pintor Luis Seoane. Esas experiencias que, empresarialmente acabaron mal, sirvieron, sin embargo para interesar a los intelectuales gallegos exiliados en la Argentina desde el final de la guerra civil española en la intención de trabajar por la recuperación económica y cultural de Galicia, que se plasmó en 1963 con la creación del Laboratorio de Formas.

Mientras, O Castro en 1960, construyó una nueva planta incorporando a su producción diseños entroncados con motivos abstracto-geométricos tomados del románico y del barroco gallegos, o las formas que, de algún modo, guardan un paralelismo con el simbolismo formal del arte románico.

SARGADELOS

En ese proyecto, liderado por Díaz Pardo y Seoane, de recuperación económica y cultural de Galicia hay que enmarcar el resurgimiento de SARGADELOS. En 1968, comenzaron las obras de la factoría de Cervo (Lugo), tras la constitución de la sociedad Cerámica de SARGADELOS, comenzando enseguida la fabricación de las primeras piezas. Se trataba de restaurar en esa nueva etapa el espíritu de empresa del antiguo SARGADELOS asociado a una concepción cultural revisionista de lo que significaba Galicia.

El éxito de tal emprendimiento fue inmediato, el diseño y la calidad se aunaron con la historia, convirtiendo la marca SARGADELOS en un referente icónico de lo que es y representa Galicia. En tal logro, la capacidad de trabajo y empresarial así como la calidad artística de Isaac Díaz Pardo, tuvo una participación importante. Si bien no debemos olvidar la inspiración diseñística de Luis Seoane y el esfuerzo y dedicación de los varios cientos de trabajadores que consideraban y consideran SARGADELOS como algo más que una empresa.

Después de superar una etapa convulsa a principios de este siglo, SARGADELOS actualmente explora nuevas líneas de producto, aumenta sus cifras de negocio y de nuevo se siente querida por los gallegos y orgullosa de expandir su buen hacer y su marca allende nuestras fronteras.