Los trovadores del Camino

Publicado el día 2016-07-13

Os-trobeiros-do-camino

Los cancioneros jacobeos están profusamente extendidos por Europa, muestra patente de que los peregrinos, cualquiera que fuese su nacionalidad y condición, peregrinaban rezando, cantando y pidiendo limosna. A tal respecto se pronuncia D. Quijote (Cap. XL, 2.ª parte) cuando “vio a dos peregrinos con sus bordones, estos que piden limosna cantando…” En todas las vías de los santuarios, los romeros caminaban cantando bien en forma responsorial, bien con estrofas y refranes o en coplas…

Por los testigos documentales y plásticos conocemos el fasto que las solemnidades podían alcanzar en las grandes catedrales y abadías, así como la originalidad de las composiciones.
En el sermón “Veneranda dies” que recoge el Liber Beati Jacobi, enumera los instrumentos musicales: …”Unos tocan cítaras, otros liras, otros tímpanos, otros flautas, caramelas, trompetas, harpas, violines, ruedas británicas o galas, otros cantando con cítaras, otros cantando acompañados de diversos instrumentos pasan la noche en vela…” Y en la descripción de la “Fiesta de los Milagros”, instituida por el Rey Afonso (¿VI?) se habla de las “batutas de oro o almafí, adaptadas a los cantores” con remate embellecido por una piedra preciosa. La orquesta de los ancianos del Pórtico de la Gloria, el deshecho coro también mateano, y las ménsulas del Pazo Arzobispal, ofrecen la visión plástica de este auge de la música (no sólo de la litúrgica), y la confluencia de las melodías como expresión de la diversa procedencia de los instrumentos e idiomas. Tafall Abad comparó una melodía de ritmo libre con un “alalá” vigente en nuestro cancionero del pueblo, “O cantar do arrieiro”. Se trata del hermosísimo “Regi perhennis gloriae”. La “vyadeira” y la “pastorela” son frutos del camino: La “viandela” o “viadeira”, definida en las “Regles de trobar” de Jofré de Foixá y en las “Leys” del códice de Ripoll debe con seguridad su nombre al canto responsorial propio del conjunto de caminantes. Como supone Martín de Riquer, Cerverí de Girona, el autor de la única conocida íntegramente, la habría aprendido en la corte alfonsí, a donde fue con Don Pedro. El alegre encuentro del caminante con una gentil dama, da lugar a las pastorelas, escasas pero muy hermosas en nuestros cancioneiros. Joan de Avoím tuvo ocasión de conocer directamente el género cuando estuvo en Francia con Boloñés. Fue cultivado por Airas Nunes, Joan de Abuim, Lourenzo, Per Amigo de Sevilla y Don Denís. Es curiosa la presencia del tema de la peregrinación en una de las seis pastorelas novelescas de Guiraut Riquier: la dama retorna, y trae novedades de la corte de Castilla. Con estos ocho trovadores, con el acordeón, zanfonía, flauta, pandero, viola, gaita, violín y guitarra, Sargadelos quiere homenajear en este Jacobeo 2010, a los viajeros que llegaron a Santiago, y contribuyeron con su presencia habitual, a hacer un Camino de información y comunicación, que conectó y todavía continúa conectando Galicia con el resto del mundo, enriqueciendo con este aporte nuestra tradición histórica y cultural.